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El mal alimenta el dolor
Un film extraordinariamente entretenido y óptimamente elaborado, una historia conducida por Robert Zemeckis, un director con un pasado cinematográfico repleto de obras interesantísimas.
Zemeckis recurre de nuevo a la animación como ya hizo en su anterior trabajo, la interesante aunque irregular Polar Express, una película muy descompensada, y que cojeaba por culpa de un guión demasiado simple e infantil, aún así, poseía una ternura desbocada y una ambientación muy lograda.
Pero esto es otra historia, otra época, concretamente la de los héroes y monstruos, un tiempo donde la magia era posible, un tiempo donde solo sobrevivían los valientes, pero sobretodo, el tiempo en el que apareció el legendario Beowulf, un valeroso guerrero colmado de audacia y ambición, que emerge para salvar al reino del rey Hrothgar de una espantosa bestia, llamada Grendel.
Al destruir la bestia, Beowulf se gana la admiración de todo el reino, y tras un insospechado suceso, es coronado como nuevo sucesor al trono.
La batalla empieza justo aquí, tras matar a la bestia, Beowulf despierta la ira y el odio de la despiadada madre de la bestia, una especie de demonio que no descansará hasta vengar la muerte de su hijo.
Un film que por encima de todo defiende el valor y el honor como grandes valores morales, y que utiliza a estos mismos, como pilares en la construcción de la leyenda de Beowulf, un hombre que a pesar de los errores cometidos, de sus defectos y debilidades, es capaz de levantarse y empuñar de nuevo la espada, arraigándose en todo momento a su gran valor, su honor y su enorme coraje, para enfrentarse una última vez al mal, una batalla que transformará a Beowulf en leyenda.
Una película en la que han prestado su imagen grandes figuras del cine, perfectamente reconocibles como Anthony Hopkins, Angelina Jolie, John Malkovich, Robin Wright Penn, Alison Lohman, Brendan Gleeson y su protagonista Ray Winstone, actores recreados por ordenador hasta el más mínimo detalle, pero que a pesar de esto no tienen vida.
En algunos tramos la cinta se atasca por culpa de un ritmo en ocasiones demasiado lento, que puede resultar exasperante, sobretodo cuando se pone en plan psicológico y pretende ser trascendente, no obstante globalmente es muy entretenida, y a su vez bastante inaudita por la imprevisible y poderosa capacidad que tiene de sorprender, gracias a una creatividad e imaginación realmente admirables, aunque nunca llega donde pretende llegar, quiere ser épica, y no lo consigue por culpa de un guión demasiado preocupado en dejar boquiabierto al público, con batallas que jamás llegan a ser épicas, sino divertidas y muy excitantes, de hecho la historia nunca se llega a interpretar de una forma suficientemente seria, como para calar hondo y dejar huella en el espectador, aún así, posee un gran sentido de la aventura que la hace realmente atractiva.
En definitiva, una película que en esencia nos habla del bien y el mal y su eterna batalla.
Recomendable.
Tom_Hagen 
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