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25 años no es nada
Y después de 25 años de su estreno en cines, llega esta nueva versión a las pantallas españolas (y, me imagino, de todo el mundo), previa al gran lanzamiento de la super caja con los deuvedeses originales, directors cut y montajes definitivos, entrevistas y merchandising varios para satisfacer el consumismo navideño y el apetito de los cinéfilos amantes de esta gran película, favorita de muchos.
Un pequeño milagro, acudir al cine con el amigo que ví la película en su estreno original. Cine en el cine, copia restaurada, en versión original subtitulada, 25 años después Blade Runner luce espléndida, como si no hubiera envejecido (cachivaches tecnológicos aparte, ya tan cerca de la fecha en que transcurre la acción). Y salir del cine con la misma satisfacción de aquella ocasión, con la sensación de volver a ver una película imprescindible.
Sí, pero también muy distinta de la película vista en 1982. Ni mejor ni peor, aunque lo cierto es que me sigue gustando más la original, tal vez porque la voz en off queda muy bien en el cine negro, aunque sea futurista, y porque en el fondo, a la mayoría nos siguen gustando los finales felices. ¿Distinta, por qué? Pues porque, por fin ahora, se puede decir que Ridley Scott ha completado lo que esbozó en su fallido directors cut de 1992, puliendo los defectos derivados de las prisas de aquella versión, y mostrando la película tal como él quiso estrenarla y, por suerte (por lo mucho que me gusta esa versión original), no le dejaron. Y lo que, realmente, la hace tan distinta... El unicornio, ah, el unicornio.
mik 
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