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Principios por finales
Interesante película que plantea las difíciles relaciones entre la prensa y el poder, el sentido del deber y la razón de Estado, los principios morales y el hedonismo. Estados Unidos es el Imperio, sólo por eso se le debería poner en cuestión de modo constante. Sin duda, es un país que presenta aspectos admirables, pero también otros deplorables, tanto más cuanto mayor es su peso en el mundo, especialmente a través de su poderío militar. Uno de los aspectos destacables es su capacidad de autocrítica. Fue la primera democracia del mundo porque arrojó la primera constitución, y al fin y al cabo, algo queda. Al margen de ideologías, filias y fobias hacia determinados países o políticos, ¿alguien se imagina que en España se hiciera una película protagonizada por primeras figuras del celuloide nacional poniendo en cuestión los valores y motivaciones de nuestros líderes actuales o del pasado inmediato? Independientemente de su mayor o menor acierto, el Watergate, el 11-S, la intervención en Vietnam, Somalia, Centroamérica, Irak, etc., han sido tratados con insistencia por los propios norteamericanos. Aquí, a lo más que hemos llegado ha sido a “Operación ogro”, dirigida por un italiano, o a birrias fallidas como “GAL”, dirigidas por un francés. Y no llegaremos a más, porque el cine español vive de la subvención.
SHINBONENINÁ 
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