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Craven, nuestro querido perturbado.
Segunda película del director Craven, y que me parece de lo mejor que tiene dentro de su filmografía, superior a su obra Pesadilla en Elm Street, ya que aquí el guión es más simple pero no tiene tantas lagunas. Ténicamente el director se apaña bastante bien, pero no es más que una historia tópica (quizá no para la época, pero ahora ya ha quedado antiquada).
Lo mejor de la película es su angustiosa ambientación y con alguna secuencia aislada que transmite el miedo que Craven quería plasmar en su obra. Sin embargo estoy seguro de que en su época la película infundía mucho más respeto que ahora, ya que tiene algún momento bastante lamentable debido a sus efectos o al vestuario, pero aquí Craven ya no puede hacer nada.
La trama tampoco tiene mucha importancia, ya que se opta por la vía fácil, pero al menos es de agradecer que no se ande con tonterías ni tenga tapujos en mostrar ciertas escenas.
La manera como dirige Craven sirve bastante, ya que sabe mantener la tensión y en varias escenas sabe mantener con nervios al espectador, pero entre la patética caracterización de los asesinos y algún que otro actor, pierde parte del encanto.
Lo que Craven consiguió con poco presupues es meritorio, pero desde luego no llega al nivel de obra de culto. Quizá su cruda violencia para el momento tuvo algo que ver, pero por desgracia ahora no es tan impactante.
Pero la película no aburre por general, y aunque tiene un final bastante infame se puede ver fácilmente.
Recomendada para el que le guste el género de terror, pero que no espere una obra maestra.
Kyrios 
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