Este especial lanzado directamente para la televisión Japonesa junto a "Un futuro diferente" es sin duda la mejor película de Dragon Ball. Muchos son los motivos. Aunque el más determinante es la complejidad de la historia, mucho más enarbolada que la mayoría de OVAs de Dragon Ball, acaso simples sucesiones de combates sin más trascendencia salvo alguna contada excepción (Estalla el Duelo, Los guerreros de Plata...).
A esta complejidad contribuye un recurso magnífico: la capacidad de Bardock de prever el futuro merced al habitante del planeta Carnage... en este sentido es magnífica la sensación de ansiedad e impotencia que sufre el protagonista, sabedor del fin de su pueblo.
Pero alberga otra maravilla este mediometraje... su desenlace final (Ver Spoiler) el cual conforma el momento más álgido artísticamente hablando de todo el mítico mundo de Toriyama...y eso es mucho decir.
"A partir de ahora todo cambiará... mi destino, el destino de Kakarot...y también tu propio destino..."
spoiler:
La sonrisa de Bardock, sabedor de que en el futuro su hijo derrotará a Freezer, siendo él y su pueblo destruidos por la Bola de energía mientras la armadura va deshaciéndose poco a poco, pone la piel como escarpias.