Todo en esta película es de diseño: el adúltero arrepentido, la esposa buena y comprensiva, la mala malísima, la hijita encantadora, el hogar con chimenea y piel de oso donde la familia feliz se revuelca satisfecha... ¡Hasta los animalitos son de diseño, tan encantadores ellos! Mil topicazos uno tras de otro. Y sin embargo, veinte años después Glenn Close sigue dando miedo. Mucho miedo...
Tamposo se entiende muy bien que, con una mujer como Anne Archer, uno se busque las habichuelas en otra parte. Unos tanto y otros tan poco...
spoiler:
Atracción fatal tuvo el dudoso honor de continuar la moda de los finales dobles que inauguró Viernes 13, esos en los que el malo/a parece ya muerto y de repente pega un brinco para cargarse al bueno y morir de nuevo. Efectivo, sí, pero tramposo a más no poder.