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sobrecogedora
He visto la película dos veces en dos días, he de confesar que el ritmo lento y dramático me dejó un poco frío la primera vez, pero,en cambio, en la segunda ocasión ese ritmo que algunos califican de error conducente al vicio, al aburrimiento, no fue tal, sino que se me aparecía como el cadencioso fluir agónico del final, porque el final y el devenir hacia la muerte es siempre duda, siempre incertidumbre, que se puede afrontar de muy distintas maneras, como reflejan los personajes, pero que, en definitiva, se ha de afrontar, pues es propio de monstruos vivir sin dar la cara a lo inevitable.
Escenas de un dolor infinito en el rostro de Max von Sydow. Sensatez, bravuconería y racionalidad a veces titubeante la de Gunnar Björnstrand. Visiones tremendamente hermosas y vitales. Una mezcla de muerte, amor, y absoluta necesidad de inmortalidad. Profundas interpretaciones apoyadas en una dirección desde la sombra, planos que se funden admirablemente con el sentido de la escena. El guión no hace uso de artificios lingüísticos incomprensibles, sino que el sentido de lo expresado en todo momento parte del hombre, del hombre sufriente y doliente que es el gran protagonista de esta hora y media que cuenta una historia que todos hemos de vivir.
Una obra enorme.
stimek 
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