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Soluciones involuntarias.
Ya dije en su día, en una de tantas opiniones que escribo con total impunidad en esta página (bueno, a veces no con tanta impunidad…), que Balagueró es casi un superdotado en lo que a la factura de sus films se refiere, en cuanto a su capacidad para generar un clima de horror malsano, de pánico subcutáneo que va más allá de la mera taquicardia, de espasmo que perdura después del respingo; frío, seco, profundo. En la carne, en los huesos.
Pero hasta ahora insistía en cometer el enorme pecado del guión. Se empeñaba, ya lo dije, en ser guionista; se empeñaba en lastrar sus portentosas soluciones visuales con historias trilladas, excesivamente explicativas (fallo que también contiene Rec, no lo negaré). Tanto que a la postre, para mí el sello Balagueró implicaba realización estupenda y guiones flojos a partes iguales.
Rec ofrece una solución a este problema. Una solución espontánea, que viene impuesta por el propio carácter de falso documento televisivo, por la propia inmediatez de unas imágenes que tratan de reflejar el caos, las prisas y la tensión de una situación límite. No niego que incluso aquí se observan esas espantosas tendencias aclaratorias que vician el cine del bueno de Jaume, esas ansias por dejarnos todo bien clarito, atado y bien atado… Pero en este caso el documento se impone pese a todo y con él, el miedo, el horror y la tensión extrema. Dejan de tener importancia cuestiones como un guión forzado o el desarrollo de una trama. Y no importan porque aquí lo que cuenta es que el pavor nos sea próximo, que nos llegue calentito… Sin emplear misterio, trama alambicada o enigma alguno (aunque lo haya muy a mi pesar).
Y bueno, lo logra. Vaya si lo logra. Eres parte de esa comunidad de vecinos, ya lo creo. Eres parte de esa escalera y ya no evalúas la cinta por sus cuestiones técnicas, no hay tiempo para eso. Tu vida está en peligro.
Si me permiten un consejo, no lean nada más de esta cinta, no esperen más. Véanla y juzguen ustedes. No hay nada nuevo, todo es un refrito, las soluciones son las de siempre… Pero este Balagueró está enfermo y por fin se ha desatado.
Ya estabas tardando.
Bloomsday 
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