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El misterio de la nota menguante
En esto de estrenarme a la hora de hacer críticas, no he podido elegir una película peor. Cuando salí del cine pensé que pese a no ser lo que esperaba, una película con una trama insulsa en la que te ries a carcajadas, estaba bien. Me dije a mi mismo "Un 7". ¡Dios mio, le iba a poner un 7!. Al cabo de 25 minutos (el tiempo de llegar a casa) ya me pasé al 6, pero es que estoy escribiendo y ya me parece que aprueba solo pasándole la mano (siempre hay enchufes, y tanto Woody como Javier Krahe saben que nunca, nunca, los suspenderé)
A duras penas saca algunas sonrisas, e incluso unas risas, pero los efectos mágicos del guión no llegan ni a asomarse a las pócimas chinas de Alice, ni al embrujamiento de "La Maldición del Escorpión de Jade" ni a la materialización de "La Rosa Púrpura del Cairo" ni a nada que haya hecho antes Woody Allen. Eso si, las interpretaciones son correctas, pero yo cuando voy a ver una comedia de Woody no busco eso, busco personajes extremos, en situaciones extravagantes que reducen al absurdo las miserias humanas. Y sobre todo busco irme a casa con una sonrisa tonta en la cara.
Woody, me debes una cena. ¿Que tal te viene el próximo otoño?
Libertad 
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