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Cumbre del cine negro
Una historia de cine negro, al estilo del más puro cine americano, trasladada a Londres, debido al exilio de Jules Dassin como consecuencia de la persecución sufrida durante la caza de brujas del comite de actividades antinorteamericanas. Eso sí, da igual que la trama se desarrolle en Londres, o en la mismísima Ciudad del Vaticano, cuando hay buenos actores y un gran director, el resultado es predecible: una gran película.
El argumento es habitual dentro del género, con un timador de poca monta sin suerte que quiere alcanzar la cima, para lo que se vale de todo el mundo, empezando por la mujer que ama, una buena chica cansada de sufrir desengaños por parte de él. Hasta que cree haber encontrado su gran oportunidad gracias a un combate de lucha libre. Pero...
Richard Widmark, el malo más malo entre los malos de toda la historia del cine, está inmenso en el papel protagonista, haciendo una gran composición psicológica, perfectamente secundado por una gran galería de secundarios. Y el protagonismo de Londres, en un retrato de gran efecto, y alejado de los tópicos acostumbrados.
Para enmarcar la escena del combate de lucha libre, sencillamente insuperable.
mik 
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