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Blanca navidad… en agosto
Una navidad estuve al servicio de un niño que nunca llegué a conocer. Debía encontrar su regalo más deseado ese año, casualmente uno de esos que se agotan en seguida. El objetivo: un par de muñecos también conocidos como John Cena y El Enterrador. Yo que nunca había hecho caso de la WWE, en unos días me convertí en una experta a base de entrar a jugueterías, contemplar todos y cada uno de los diminutos compañeros de estos luchadores y salir con las manos vacías. Pero no me daba por vencida, encontré el objetivo y el resultado fue salir con un Enterrador con el abrigo de goma más tieso que he visto en mi vida y un John Cena con cabeza de melón. Pero tras el alivio que inunda a cualquiera tras semejante logro, olvidé cada uno de los datos almacenados con respecto a este mundo.
Pasa el tiempo y alguien elige la película perfecta para amenizar una comida. Comienza, John Cena es la estrella principal, algo que me trae recuerdos, ni buenos ni malos, sólo una sorpresa al comprobar que además de monigote de plástico este hombre es también estrella cinematográfica.
Así que vamos a montar el ring, a mi izquierda tenemos a John. Hay una guerra, el marine deja de ser tal con honores y fuerza bruta almacenada, tiene una rubia y maravillosa esposa con la que planean (¿por qué no?) vivir la vida viajando.
En el otro extremo están los malos, que se identifican como malvados por un rictus hostil que les acompaña desde el primer café de la mañana, que roban cosas y revientan coches por los aires. Este grupo está encabezado por Robert Patrick alias "malo de Terminator 2", algo que los guionistas no olvidaron en ningún momento, porque qué frases tienen los malos, inolvidables como estas:
"Ese tío parece Terminator", mientras aparece un primer plano del jefe malo con cara de pocos amigos, seguramente el director le dijo: en este momento tienes que poner cara de estar pensando, "¡nos volvemos a encontrar, mi querido enemigo!"
Luego estaba el enorme y negro matón, se supone que el más bestia y peligroso de todos por su locura, que también tenía grandes momentos: "odio los polis y el azúcar" afirmaba en alguna escena, y "los todoterrenos no son para los negros", mientras aparece un primer plano de un todoterreno muy americano y brillante, no sé qué tipo de indicaciones le daría el director al coche para que apareciese tan perfecto en su papel... y así un cúmulo de profundas afirmaciones citadas por doquier y en el momento más inesperado. Sin duda más espectacular que cualquier explosión.
Comienza la lucha, los malos se llevan a la mujer del ex-marine, esto ya no hay quien lo detenga. El resto no varía de lo que la imaginación de cualquiera pueda creer, es así tal y como la visualizáis en vuestros cerebros. Ni siquiera el gato se quedó a ver cómo seguía la película, se fue a otro lado a cazar moscas. Y es que, tras el alivio de saber que todo termina en algún momento, olvidé cada uno de los datos almacenados con respecto a esta película.
mnemea 
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