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Las Estrellas también pueden Amar...
Una estrella caída del cielo que resulta ser una hermosa joven, un chico tímido que parte en su busca cruzando el muro que separa la realidad de la fantasía, una antaño estilizada bruja con ansias de rejuvenecimiento, los hijos de un monarca que se disputan el trono hasta acabar matándose unos a otros, unicornios, brujas, estrellas humanas, magia, realidad y leyenda. Magníficos ingredientes para dar a luz un cuento de hadas diferente basado en el libro de Neil Gaiman, ahora traspasado al celuloide. La película dirigida por Matthew Vaughn consigue hacer lo que pocas obras, a priori de entretenimiento, consiguen, y es la evasión pura y dura de la sala de cine, al mundo de Stormhold. En unos días en los que aparecieron algunos estrenos, a priori de mayor enjundia, como podían ser la correcta aunque decepcionante última cinta de Woody Allen y el fallido e innecesario remake de "La Invasión" protagonizada por la siempre efectiva Kidman, "Stardust" se revela como una de las mejores películas que ahora mismo se encuentran en cartelera. El filme resulta ser además de efectivo y entretenido, divertido, emocionante, e incluso poético en ciertos momentos. La idea de un amor entre una estrella encarnada en resplandeciente joven, y un chico tímido convertido inesperadamente en héroe resulta cuanto menos interesante. El concepto de Gaiman, de haber convertido al elemento de la estrella, eterno punto luminoso sobre nuestras cabezas, en un ser con entidad propia capaz de amar y otorgar la inmortalidad se convierte en una de las ideas más originales y bellas que un servidor a escuchado surgir del genero fantástico, literario o visual. En un género siempre repleto de niños héroes, aguerridos guerreros, batallas interminables y amores que representan una mera línea secundaria para el sustento moral del protagonista, el mundo de "Stardust" es cuanto menos, agradecido. La cinta evita caer en infantilismos, de la misma manera que no puede evitar otorgar alguna concesión al mercado de Hollywood, territorio donde, dicho sea de paso, ha sido recibida de manera fría e injusta. A pesar de todo es algo que no impresiona, y es que la película tiene un espíritu mucho más europeo que americano, resaltando un humor especialmente ingles, en el que Vaughn muchas veces se refugia para no cruzar la línea del humor cínico que bien podría haber redondeado el resultado final de la historia. El mayor fallo de la película, razón por la que tal vez no consiga la perfección que pide a gritos, sea precisamente el, en ocasiones, irregular humor de la cinta, un humor que se regodea en determinados momentos, en secuencias que no otorgan demasiado al conjunto global de la historia y acaban perdiéndose en la memoria. Momentos como el baile de un DeNiro a ritmo de can-can o la típica consecución de escenas en las que vemos los juegos de niños del protagonista a bordo del barco volador, son los que empañan en pequeña medida el resultado. Son una mancha de tópicos...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: ...en una cinta repleta de originalidad, aunque sea en base a una fuente literaria.
Detalles que se pueden perdonar gracias a la elevada calidad conseguida por el director, que, en contra de lo que dicho, otorga un sello propio a una película que cualquier otro cineasta habría convertido en una especie de spin-off de cualquiera de las sagas mundialmente conocidas a día de hoy.
A nivel técnico la cinta respira naturalidad y realismo y, aunque siempre es inevitable hacer uso de la herramienta digital, en al menos una o dos secuencias, el resultado final, repito, destaca sobretodo por una producción que apuesta siempre que le es posible por la verosimilitud tangible, concentrando la acción en paisajes reales y no en mundos pertenecientes a un ordenador. Tal vez el punto menos llamativo en este aspecto haya sido su banda sonora, principalmente por recurrir siempre en este tipo de historias a la grandilocuencia de las partituras al más puro estilo Potter, Narnia o Anillos. Aún así es un elemento más que perdonable por resultar efectiva y en algunos momentos incluso sorprendentemente notable y adecuada para con la acción. A todas estas, sin duda el aspecto más destacable de la cinta es su fotografía, colorida sin resultar cursi, natural sin renunciar a la espectacularidad. En definitiva muy conseguida y remarcable.
En el otro lado encontramos unas actuaciones correctísimas, muy notables, y ajustadas a cada personaje. A destacar una Michelle Pfeiffer en estado de gracia componiendo una malvada enormemente carismática y con clase. Increíble la juventud que respira esta mujer a su edad. Frente a ella una Claire Danes efectivamente resplandeciente en todos los aspectos, desde el físico al interpretativo, dibujando una estrella que no podría ser otra más que ella misma, brillante en medio de la vorágine. A su lado el tímido héroe Charlie Cox, un protagonista que por una vez en este tipo de cine, no produce antipatía ni aburrimiento. Resulta más que correcto en su papel aunque tampoco tenga muchos momentos para lucirse a nivel emocional con su personaje, limitandose a cumplir su rol, y saliendo más que airoso en su objetivo. Como secundarios, un Robert DeNiro (sorprendente reclamo de cartel junto a la Pfeiffer a pesar de su limitado papel) casi autopariodandose a si mismo, y otorgando a su personaje una sobreactuación que el mismo rol pide desde el primer momento. En última instancia un Peter O,Toole muy breve pero como siempre llenando la pantalla con su presencia por mucho que esta no sobrepase los 5 minutos. Sin duda un elenco de actores acertadísimo y talentoso que ayudan a elevar aún más si cabe la ya de por si elevada calidad de la película. Una película de fantasías y realidades, de amores eternos y estrellas humanas que sin duda viene a encumbrarse, a pesar de sus varios aunque perdonables defectos, en una de las cintas fantásticas más honestas, efectivas y poéticas de cuanto llevamos de año.
Un cuento repleto de polvo de estrellas...
El Fauno 
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