El siempre interesante Sydney Pollack nos ofrece, en esta ocasión, una película de argumento original, bien interpretada, con una banda sonora mejor de lo que parece, desplegando la habilidad suficiente para que entremos en la historia y la duración de dos horas y veinte no nos resulte excesiva (ya veo por otras críticas que todos no piensan lo mismo).
Ante todo, veo la sólida mano de Pollack dirigiendo a los actores: éstos están contenidos cuando toca, y no tanto cuando no procede. Los cambios en el trato entre los personajes resultan, por ello, creíbles. Y determinados detalles que cuento en el spoiler ayudan a ello, como los referidos a cierta crítica social presente en la película y determinadas contradicciones del protagonista. Por cierto, que no cabe duda que si no se hubiese tratado de un cineasta consagrado como el que nos ocupa, la reducción del metraje a 1 h 30´ó 1 h 3/4 habría sido segura. Ventajas de tener una experiencia reconocida en Hollywood...
En el haber del filme, la trama paralela de acción, con Harrison Ford detrás de unos "malos", la encuentro algo forzada, por mucho explique los cambios de ánimo de su personaje; asimismo, la razón de ser de la manera de su actuar (¿qué pretende exactamente?) no me parece demasiado bien explicada; y la secuencia en que la protagonista femenina queda a cenar con una amiga suya quien le explica cierta cosa, la encuentro metida con calzador.
Y antes de que se me olvide, Kristin Scott Thomas está realmente muy atractiva.
Una buena película, bien interpretada... y bien dirigida.
spoiler:
-- Cuando Harrison Ford se topa con Kristin Scott Thomas en el parque destilan muy bien la violencia que rezuma esa situación, la cual irá cambiando poco a poco, sin que parezca retorcida, de forma que la escena del arrumaco en el coche no resulta increíble; de igual manera, resulta convincente la interpretación de los actores en la despedida entrañable en el aeropuerto al final de la peli.
-- La crítica social que se desliza en las películas de Pollack también aparece aquí: así, finalmente, haber sido sincera ha impedido a la congresista renovar su escaño, aunque al final decidió presentarse. La película, que es de alguna manera una reflexión sobre la mentira, muestra que diciendo la verdad tampoco se acaba "ganando" completamente.
-- Harrison Ford, aunque sea un policía de Asuntos Internos, tampoco es íntegro del todo, puesto que no se le caen los anillos por usar su placa cuando va a Miami, para conseguir que los hoteles le permitan acceder a las habitaciones, o invocar su condición de policía (tratándose de una investigación absolutamente personal) cuando tiene que hacer las gestiones telefónicas para averiguar qué ha pasado.