Esta película es una reflexión profunda acerca de la capacidad de profundización interior de las personas, es toda una retahíla de dudas filosoficas y existenciales que cualquiera se podría plantear si dedicase el tiempo que dura la película a intentar ver más allá de las gafas de Kevin Spacey.
Es sin duda, un gran trabajo en equipo (Directores, Guionistas, Actores) todos aportan su grano de arena para hacer de esta película, uno de esos minúsculos granos de arena con un contenido tan enorme, que desequilibrarían cualquier balanza.
Cuando vean al Ruiseñor Azul, recuerden que es una metáfora de las barreras que nosotros mismos nos ponemos, y que, solo nosotros mismos, podemos quitar.
spoiler:
Cuando vean al Ruiseñor Azul...