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Geoffrey Rush alcanza la gloria... y no es el único
Pese a que Quills no es ninguna obra maestra, cabe reconocerle varias cosas. Primero, el cuidado que se puso en cada detalle de la producción, destacando el excelente vestuario y dirección artística, así como la música de Stephen Warbeck. Segundo, la valentía de tratar un tema tan espinoso como el del marqués de Sade y conseguir hacernos ver que, quizá, había algo más en él que su obsesión por ciertos temas (al fin y al cabo, era un auténtico criminal). Y tercer lugar, la película demuestra cuán importante es hacer gala de un reparto de primera. De Michael Caine ya nada hay que decir a estas alturas. De Geoffrey Rush, tampoco (no obstante, no voy a dejar de decir que lo que hace aquí es absolutamente impresionante, una actuación al alcance de muy pocos). Así pues, voy a repartir los halagos entre Kate Winslet, extraordinaria como siempre (¿acaso no es la mejor actriz de los últimos doce años, junto con Cate Blanchett?) y que tan sólo tenía 25 años, y un magistral Joaquin Phoenix en su año dorado y que resuelve perfectamente el personaje más difícil de la película. Así da gusto.
Lo mejor: Los cuatro actores protagonistas, en especial Rush y Phoenix.
Lo peor: No resulta trascendente para el espectador, quizá porque ya de entrada la historia no es lo más interesante del mundo.
Sibila de Delfos 
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