Se nota que la directora ha hecho la película que le ha dado la real gana. Sofía se salta todos los cánones a la torera. Maneja los tempos caprichosamente. Juega a que el espectador intuya y perciba el guión a través de una orgía visual que dura dos horas. Un marco incomparable como Versalles, música transgresora y una dirección personalísima hacen de ésta una historia atemporal.
¿Frívola, snob y cursi? Sí, como lo que retrata. El continente se funde con el contenido. Podría haber profundizado en el contexto histórico, habernos contado todos los detalles de esta reina incomprendida con una narración sobria. Haberse ahorrado el derroche y el espectáculo. Pero ya no sería "made in Miss Coppola", sería una cinta de época más, un biopic al uso, una entre tantas.
Aquí Sofía se arriesga, trata a su María Antonieta con cariño y saca lo mejor de su protagonista. Nunca Kristen Dunst había estado mejor. Es difícil brillar entre tanto brillante, ella lo consigue. Ella se empapa del espíritu de esta joven reina, frívola, caprichosa pero muy humana. Nos acerca a su figura con calidez y sin ornamentos.
La cinta pierde fuelle cuando llega a la mitad, escenas alargadas y redundantes. Pero cuando parece que sólo puede ir cuesta abajo, de repente cuatro escenas, dos elipsis (magistrales) y la peli remonta para volar en lo más alto. La última media hora es brillante. Un final precioso.
Peli que aburrirá y fascinará a partes iguales. Para muestra Cannes. Es el sino de esta señorita de apellido ilustre. Pero yo, en un alarde de valentía, me atrevo a recomendarla incluso a los más férreos detractores de la directora. Por la fotografía espléndida, por una Dunst magnífica y porque tiene escenas de una belleza que impresiona (y son muchas).
spoiler:
Llenas de simbología las secuencias del balcón, donde se ve a María Antonieta sola y la cámara se aleja dejándola más sola aún, que coinciden con los momentos en los que se encuentra más perdida e incomprendida.
Muy buena la escena del abanico.
Absolutamente preciosas las escenas en el campo con su niña. Sí, a veces parece un anuncio de Timotei, pero son una preciosidad, no hay otro adjetivo.
Me maravilló la elipsis del cuadro.
Genial como se representa el ocaso de la monarquía, en la escena de la ópera, donde la reina aplaude y se queda sola, nadie la secunda, todos le dedican miradas desafiantes e intimidatorias. Por primera vez, la reina siente el rechazo de su pueblo.
Me encantó el momento en el balcón cuando se inclina ante la plebe enfurecida, no sé si admitiendo su derrota o pidiendo clemencia, puede que ambas cosas.
Preciosa y perfecta la última escena, esas manos unidas, esa mirada cómplice llena de ternura, ese Versalles que se aleja, esa puesta de sol y esa Reina despidiéndose. En ninguna crítica he usado tanto la palabra precioso/a, pero sin duda esta peli lo merece.