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Impactante y extraordinaria película de Ang Lee
“…yo ya no creo en nada…” esta frase de tintes nihilistas que Tony Leung, en su papel de Ministro del gobierno colaboracionista chino, le dice a su joven amante, es para mí una clave fundamental para entender el tono ambiguo, desesperado, violento, y atormentado que dominará las relaciones de la pareja protagonista de ésta oscura y turbia trama –como la vida misma- de espías en tiempos de guerra, en la que Ang Lee nos sumerge con maestría, y sin ningún pudor o recato a la hora de mostrar la voluptuosidad y el deseo de fundirse en el otro en cada encuentro sexual, como si fuese el último, como si “follar” fuese el único modo de escapar, o más bien de olvidar, que estamos en un mundo corrupto, cínico e indiferente, lleno de crueldad; y entonces, igual que podemos aliviarnos con las drogas, escuchando música, o bebiendo hasta perder el sentido, los amantes se acoplan como dos desesperados. ¿Es esto amor? ¿Es sólo sexo? ¿Es sólo el deseo de olvidar durante un instante que estamos en guerra, y que a nuestro alrededor el mundo se desmorona?
Recomiendo verla en versión original, pese al esfuerzo de leer, merece la pena. Y alejarse de los comedores de palomitas que no permiten escuchar la banda sonora, y nos impiden concentrarnos.
¿Por qué algunos aficionados al cine, y los encargados de las salas que hacen negocio, tienen tan poco respeto por el cine y por los que queremos ver y ¡escuchar! la película? ¿Cuándo habrá salas para comedores de palomitas y para no comedores?
Le pongo un diez a la película no porque crea que es perfecta, aunque, ¿qué es la perfección en realidad?, sino más bien porque sus virtudes me parecen extraordinarias y muy por encima de sus defectos, y aquí he visto que la puntúan bastante a la baja, lo cual me hace dudar de mi sentido crítico; pero prefiero confiar en mi instinto o intuición, con los que al fin y al cabo vivo yo a diario, y que me hacen pensar que Ang Lee es un cineasta con una fuerza y una sensibilidad especial para reflexionar sobre la sociedad y los conflictos en los que los humanos estamos inmersos, generación tras generación, y siglo tras siglo, cometiendo una y otra vez los mismos errores, sufriendo los mismos amores y desamores, los mismos prejuicios pese a creernos muy avanzados con respecto a otra épocas. En fin, el “eterno retorno”, que diría el chalado filósofo.
Mediante la premisa de una historia de espionaje al estilo de "Encadenados" de Hitchcock, Ang Lee nos muestra lo que la espía Ingrid Bergman -la pobre-, ni siquiera hubiese imaginado hacer con su torpe y diminuto esposo. Pero esa es otra historia, y éste un guiño para cinéfilos nostálgicos.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: La polémica y la censura, como casi siempre, vienen por el lado del sexo, pero la película contiene una de las escenas de violencia más duras y crudas que he visto en mucho tiempo y que seguro que no es censurada. En esa escena sangrienta podemos comprobar lo que cuesta matar a un hombre cuando no somos grandes asesinos. Esos estudiantes que van turnándose para acuchillar al "traidor-enemigo". La joven estudiante no puede reaccionar de otro modo que huyendo de allí corriendo, y horrorizada por el espectáculo.
Por cierto, el protagonista masculino es muy famoso, pero, ¿de dónde ha sacado Ang Lee a esa joven actriz tan impresionante? ¿O es que sólo a mí me ha impresionado su interpretación?
tolstoievska 
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