En Ágora, la cámara describe movimientos acariciadores. Rodea espacios, individuos. Esboza ramas parabólicas. Arquea su espinazo, huyendo de las trayectorias rectilíneas.
Amenábar juega con la idea de rodar un solo plano: el travelín elíptico perfecto.
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En Ágora no existen personajes, ni psicología más allá de lo ramplón. Hipatia no está viva. Da igual que le atribuyan hallazgos milagrosos: Kepler, Tycho Brahe. No importan las licencias. Hipatia es el Conocimiento, la Luz de la Razón.
Es el avance perpetuo de la nada que somos por el camino infinito de lo que ignoramos.
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Razón frente a barbarie. Conocimiento frente a fanatismo. La duda ¿apasionada? frente a las seguridades ciegas del rebaño.
Eso subraya el director en cada uno de los fotogramas.
La tesis de Amenábar no es en absoluto original. Pretende ser devastadora, como la de tantos otros pesimistas. Nos muestra un mundo gobernado por los Hombres, un mundo macho repugnante. En él, un personaje (¿he dicho ya que aquí no existen personajes?) femenino y, por ello, diferente, encarna la Filosofía. Hipatia es una idea hembra en medio de un estercolero masculino.
En fin, la cinta es comercial.
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Indignará al creyente ingenuo. Encantará a la progresía más superficial. Gustará al adolescente aletargado. Será inodora, irrelevante, sin rastro de sabor.
Así sucede cuando se hace de lo burdo una bandera.
spoiler:
Algunas definiciones
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Brocha
--> Los humanos, en masa, nos comportamos como insectos. Aceleración y arriba google earth.
--> Al morir el obispo, se oye el vuelo de una mosca. Su cuerpo no es incorruptible.
Tópico
--> Dios (cualquier dios) está con los buenos cuando los buenos son más fuertes que los malos.
--> La Razón es una isla rodeada por los talibanes.
Diálogo
- ¿Dónde está ahora vuestro dios carpintero?
- Construyendo un ataúd para vosotros.
[¡Minipunto para el equipo de los parabolanos!]
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- Y si alguien te pregunta, ¿qué dirías, Servadac?
- Pasapalabra.