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Como una botella de buen vino envuelta en papel de charol con puntillas
Vi esta película hace muchos años y aun hoy la recuerdo cómo uno de los grandes hallazgos del cine. Tras es maquillaje de cutrería se esconde una historia desgarradora, unos personajes que además de haber sido creados con genial maestria, son interpretados de un modo tan, tan especial que tras visualizar la película no han dejado de acompañarme. No creo que se pueda pedir más.
Es de esos acontecimientos cinematográficos que sólo ocurren de vez en cuando, de esas propuestas que no te dejan indiferente: o cierras el televisor y piensas "Vaya bodrio" o te quedas enganchadito de principio a fin. A mi modo de ver, parece lo que no es; cómo dijo alguien parece una comedia y es una tragedia, aunque yo más bien creo que un canto a la libertad, en la línea de "Thelma & Louise" por compararla con algo.
Cuando apareció, aún hondeaba la alargada sombra de "Cuatro bodas y un funeral". Cómo otros aficionados pensé "otra comedia australiana, tal vez sea divertida" y me puse a verla sin saber lo que me esperaba. No he parado de recomendarla desde entonces y me sirve para saber con quién comparto opiniones similares. Curiosamente, suele coincidir que, a quién le gusta "La boda de Muriel", suele gustarle también "La delgada línea roja" y no suele gustarle demasiado "Salvar al soldado Ryan", por poner un ejemplo de dos posturas contrapuestas en el fabuloso mundo del séptimo arte.
Homer Wells 
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