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La película favorita de Lubitsch.
Los años treinta fue una década muy propicia para la comedia, por un lado teníamos la típica comedia americana de enredo y equívocos, (La fiera de mi niña, La picara puritana, Medianoche) y por otro la llamada comedia elegante y sofisticada (Ninotchka, Las tres noches de Eva) de la que Ernst Lubitsch y Preston Sturges fueron sus mejores exponentes.
Un ladrón en la alcoba, no es ni mucho menos una obra menor de su autor, fue una de las primeras películas sonoras de Lubitsch y era la obra preferida de su director.
Me encantan este tipo de comedias distinguidas, elegantes, con esa sensibilidad refinada presente en todas sus escenas, ese cinismo en sus diálogos, ese insinuar sin mostrar, esa puerta que se abre....esa otra que se cierra.
La cinta empieza con una melodía embriagadora, para después mostrarnos los enredos de una pareja de ladrones de guante blanco, en un lujoso hotel de la decadente Venecia.
Herbert Marshall y Miriam Hopkins están maravillosos, el primero con ese aire languido y desinteresado, haciendo gala de una elegancia suprema, y la segunda una rubia platino con aires de princesa (un poco plana para mi gusto, una lastima que en aquellos tiempos no se hubiese inventado todavía la silicona).
Concluyendo, una comedia estupenda, refinada, sutil, de diálogos ingeniosos, elegante y sobre todo muy romántica .
Para concluir, quiero romper una lanza a favor de Lubitsch, un genio de la comedia que era capaz de insinuar mas con una puerta cerrada, que otros directores de hoy con una bragueta abierta.
Walter Neff 
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