La película comienza con el interés habitual de estas películas que juegan con el desconcierto y lo aprovechan en su favor como gancho. Por desgracia y como también suele ocurrir en la mayoría de las ocasiones, la trama se va volviendo tosca y va perdiendo interés. Alguno dice que es original, está claro que no ha visto “El mensajero del miedo” ni la del 1962 ni el remake del 2004, porque la propuesta es idéntica por no decir la misma. Daniel Monzón no es ningún genio y este film tiene pasajes bastante aburridos y densos, aunque se puede ver haciendo un esfuerzo.
spoiler:
Para terminar, concluye con ese final a lo “Seven” en plan, todas las putadas las he hecho para que me mates y habré completado mi obra, sólo faltaba que el viejo tuviera la cabeza de la mujer en una caja de cartón.