|
Ben Affleck se pone serio.
Ben Affleck debuta en la dirección con esta película y lo hace con bastante más fortuna que en su carrera como actor. Lo hace además con un material nada fácil, como es la novela de Denis Lehanne en que se basa.
Las comparaciones con la película de Clint Eastwood, Mystic River, también adaptación de una novela del mismo autor, son inevitables. Las dos películas están ambientadas en un entorno parecido, con estética de thriller, y las dos contienen una compleja carga moral. Y pese a todo esto, y a que las dos son excelentes películas, creo que cada una tiene su estilo propio. Donde Clint Eastwood impresiona en su dureza y contundencia, Ben Affleck conmueve en su triste lirismo.
Adiós, pequeña, adiós nos habla de la desaparición de una niña en un barrio deprimido de la ciudad de Boston. A la investigación policial se suma la que emprenden dos jóvenes detectives por deseo de la familia. La trama se ira complicando cada vez mas, y los sorprendentes giros de guión nos llevarán hasta una última parte en la que nada es lo que parece.
Ya desde sus primeras imágenes la película se mueve a medio camino entre la serenidad de sus imágenes y la dureza de su contenido. Esto es algo en lo que Ben Afleck mantiene un equilibrio admirable a lo largo de toda la historia, y, salvo alguna secuencia de violencia realmente afortunada, el tono es triste y dolorosamente sereno durante la mayor parte de la historia.
Una historia que nos lleva por caminos inesperados, hasta involucrarnos en una trama de una complejidad moral más que notable. El camino para llegar hasta aquí resulta a veces embarullado y demasiado rebuscado, pero al final nos propone unos interrogantes de lo más inquietante, porque cualquier decisión que tomen los personajes (o nosotros mismos desde nuestra butaca), será difícil, discutida y sobre todo profundamente dolorosa. Es una película que te deja un nudo en el estómago y una sensación incómoda.
Admirable resulta el trabajo del reparto al completo. Casey Affleck es evidente que está en su mejor año, y aquí su interpretación está en una onda muy similar al tono con el que su hermano ha dirigido la historia. Se mueve de forma elegante entre la dureza y la serenidad, con espléndidos resultados. Un descubrimiento resulta la actriz Amy Ryan en el papel de la madre de la niña. Poco que decir a estas alturas del talento de Ed Harris, que aquí vuelve a demostrar una complejidad y una fuerza arrolladoras. Y creo que es una decisión muy acertada la de elegir a Morgan Freeman precisamente para hacer el personaje que interpreta.
Si el camino para llegar a las conclusiones finales hubiera sido un poco más limpio, posiblemente estaríamos hablando de algo parecido a una gran película.
ernesto 
|