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Excesivo metraje para tan pocos gags
Toda comedia de situación debería, casi sin excepción, tener como límite de metraje unos 90 minutos. Sin embargo, esta realización de Judd Apatow, que supone su debut como director en la gran pantalla, supera los 120, con lo que al final a uno le queda una sensación de aburrimiento muy por encima de los únicos dos o tres gags en condiciones de toda la película. Steve Carrell es un buen actor de comedia, con mucha gracia en sus intervenciones, quedando para el recuerdo actuaciones memorables como en "Como Dios", al lado de Jim Carrey; pero en esta ocasión, comete un error al intentar otorgar un importante grado de profundidad a su personaje, ya que eso no suele funcionar en una comedia simplona como ésta, pues se pasa de la risa al drama, mejor dicho pseudo-drama, en un periquete. Culpo de esto a Carrell por haber sido uno de los escritores de la historia, la cual acaba siendo muy repetitiva al ser una crítica constante a la importancia de la promiscuidad en la sociedad actual, quizá no tanto como en este film se pretende.
Edgar 
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