La cinta entretiene, nadie lo duda. Tiene un buen pulso narrativo, un tempo interesante y un firme desarrollo. Buenas secuencias de tensión que, sin ser de lo mejor que hemos visto, sí cumplen con creces sus objetivos.
Pues hasta ahí como siempre: entretenida, con una buena introducción, un nudo comercial y simplón pero medianamente aceptable, y un final para cumplir el expediente de forma ramplona (el asalto final). Hasta ahí, puedo recomendarla. Y de hecho la recomiendo para aquéllos que busquen un buen rato, que encuentren acomodo en los músculos del señorito Will (en su salsa más que nunca... Y esa salsa, ojo, le sale bien. Por inconsistente que sea), en los tiros, las peleas y los flashbacks espectaculares. Y a mí con eso me suele valer para el 6. Para echar la tarde.
Insisto, como entretenimiento cumple. Sin gran excelencia, pero cumple. Y tiene una primera hora más que aceptable. Insisto, sé que habrá gente a la que le valga... Pero la manipulación de esta cinta está ahí, y eso ya cada uno... Voy con los "peros":
La parte negativa está en una inadecuada descripción de la soledad del protagonista (cae en el irremediable tópico y caricatura), y… Y ya me meto en el spoiler por exigencias del guión…
spoiler:
… La relación de Smith con esos dos “no infectados” es superficial, absurda, un trámite forzado. Por no hablar de que es una licencia excesiva que te da la pista del desaguisado que se avecina.
Pero está la traición a la novela. Imperdonable en mi opinión. No se trata de modificar para ofrecer un producto comercial adecuado, ni mucho menos (como veis no me meto con todos los cambios, más o menos superficiales, de la película: coches, armas, acción, un protagonista que es un superhéroe… Ni siquiera hablo de la lógica búsqueda de la espectacularidad en detrimento de la claustrofobia y la configuración de un personaje al límite). Es algo más. Esta cinta supone transformar completamente la idea original (no diré mensaje puesto que en la novela no es tal, sí en la cinta), no es hacer una película para la taquilla, sino destrozar un pensamiento genial por su simplicidad y economía; genial por su conclusión. Y es que aunque en ambas, peli y libro, se termine identificando a Robert Neville con una leyenda, los motivos para esa mitificación son diametralmente opuestos. Antagónicos e incompatibles, no distintos. Si esto se tratara de simples diferencias no habría problema, me ahorraría pegas. Pero esto es falsear.
Neville muere en la novela para explicar que todo es relativo y, aunque se presta a múltiples interpretaciones, no cabe duda de que es un grito de tolerancia, de desprecio por los dogmatismos furibundos. Nos señala la incógnita que toda convención debe generar… Y de ahí se debe, ya nosotros como lectores, extraer la firme convicción de que el respeto a la visión y perspectiva del “otro” es fundamental. Ya que nuestras verdades no son sino convenios, nunca axiomas.
La película se caga en esta idea. Reduce las interpretaciones a un postulado maniqueo, irrisorio y escueto. No repetiré la perorata de la chica morenita… Y luego, ese final en el que nuestro superhéroe se sacrifica para preservar “su” mundo (minoritario, no lo olvidemos) de la “oscuridad”. Así de chorra. Un personaje bondadoso, guardián de la democracia, que no es más que un panfleto para exacerbar ese sentimiento de protectores, de gendarmes, de dominadores y únicos propietarios del bien y la verdad absoluta… Así de simple, no tiene más. Tanto como esas pelis de la guerra fría que vemos con cariño pensando: vaya folleto!! ¿Cómo podían tragárselo? Pues podían, claro. Y en ello seguimos.
Ya digo, si no estuviera la cosa como está… Si no estuviésemos viviendo bajo el yugo de unas relaciones exteriores que se apoyan en manipular la opinión pública simplificando y acogotando, despreciando la diplomacia, o entendiéndola como una parte más de un protocolo de actuación en el que las demostraciones de fuerza son indispensables para no perder el puesto en el podium… Si esto no fuera así yo podría pasar un buen rato con esta peli.
Pero no me gusta que me aleccionen como si fuera un repartidor de repuestos industriales de Arkansas. Pero nada, nada…