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La mejor road-movie de la historia
Cuando me dispuse a ver otra obra más de mí apreciado David Lynch, el mejor director plasmando tramas y viajes oníricos, pero me lleve una sorpresa cuando al empezar a verla no era lo acostumbrado. Al final la sorpresa me llevo a un viaje fascinante por la vieja América que nunca olvidaré.
La narración nos expone el viaje de Alvin, a través de varios estados en su elegante cortacesped, esta forma de viaje raro y lento, es la forma de Lynch de llevarnos en esta aventura de una forma sencilla y parsimoniosa, lejos de un periplo, vease vida, lleno de tensiones y extres. A más gloria de la película los diálogos son pequeñas enseñanzas de Alvin, experimentadas a lo largo de toda una vida, ese Alvin interpretado de una forma tan natural y emonocionante que al final ya lo sentía como si fuese mí abuelo.
Otra vez más Lynch logra conseguir que siga fascinado por sus mundo oníricos, llenos de fascinación y mundos misteriosos, porque esta obra tambien es un sueño, sencillo y relajante.
Yuryo 
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