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Voto de Malasangre:
7
Voto de Malasangre:
7
Drama Ruy y Tito llevan años orquestando en común la melodía de su sueño: convertirse en estrellas de la música. Sus partituras se han convertido en la banda sonora que alumbra las estrechas y apasionadas relaciones del maravilloso grupo de colegas que ambos comparten. Tito vive con su abuela, una gran dama de la música, tan elegante como única. Ruy, en cambio, vive con la madre de sus dos hijos, Caridad, una joven luchadora que sostiene a la ... [+]
17 de noviembre de 2005
3 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Cubanos haciendo música yanqui?¿Punkis en la Habana?¿Hip-hop cantado por los niños del ya feneciente régimen castrista? Si no estuviera medio muerto, creo que el bueno de Castro nisiquiera se hubiera ofendido con esta película. La música es mediocre, una movida ochentera a principios del siglo XXI, que gustó en España porque está claro que mucha gente se ha salteado los '90, tanto en materia musical, como en muchas otras cosas. Como diría Sabina: que a esta canción para ser comercial le hace falta un buen estribillo. Pues a la música de Habana Blues le sobra estribillo, vaya por Dios. Habana Blues Band existe porque existe Habana Blues como película. Arreglos supertrillados, tópicos musicales pegadizos y almabirados al estilo Ramazzotti e incluso Elton John, parece vergonzoso en una película que habla de Cuba, el último sistema anti-gringo, en una película más pro-gringa que nunca. En cuanto a la pelea porductor-cantante: ¿qué pretende Zambrano?¿ser el más "bueno" en el mundo de los más "malos"? Yo creo que la pelicula es una reinvindicación falsa de unas libertades que no van más allá de unas hormonas revueltas, escrita con una mano izquierda que se forra el bolsillo derecho con la otra. Malo para los cubanos, peor para los europeos que vean en esta película un ejercicio de crítica de dictaduras imperantes.
Alberto Joel García, Roberto Sanmartín, Yailene Sierra & Roger Pera
La canción final tiene la dósis exacta de almíbar e idealismo de cuarta calidad, ideal en estos tiempos de cólera sin amor. Gaitas y guitarras, un refrito que nisiquiera suena a Caribe: ¿será que en España ya estamos hartos del son? esta música ya sonó hace mucho tiempo en otras guitarras y en otras gaitas, pero tiene una buena producción, aunque la batería suene MAL como siempre que un latino intenta hacer rock en un mundo donde no se conoce el rock, porque el rock NO es latino, ES americano. Djemos que ellos la toquen, que ya muy bien lo hacen por muy mal que nos siente.
En cuanto al argumento, simple. Pareciera que quedarse o marcharse fueran las dos opciones un consentir permanente. ¿Y dónde está la rebeldía? Habría que preguntárselo a Zambrano. O dejar que a la misma película la dirija un habanero.
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