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Una de las grandes del western
Esta es una de las grandes películas de la historia del cine. Y si bien la película en general, es bastante buena (no mencionaré la tan manida referencia temporal del film), lo que la hace excepcional es la interpretación de Gary Cooper. Esta es una película de un solo actor: los demás son sólo personajes secundarios, mínimos, incluyendo a Grace Kelly: todos ellos son sustituibles, pero no Gary Cooper. Es la dimensión humana que proyecta (miedo, resentimiento, soledad, convicción, moralidad) lo que da grandeza a esta película. De hecho, se han hecho un montón de remakes: lo intentó, por ejemplo, Sean Connery en "Atmósfera Cero", Sylvester Stallone en "Copland", o Bruce Willis en "16 calles" y así otros muchos. Todas estas películas están bien, pero... no es lo mismo. Quizá la única película con temática similar que se acerca a "Sólo ante el peligro" es la fantástica "Conspiración de silencio" de John Sturges, interpretada por Spencer Tracy. Pero sólo Cooper ofrece una interpretación tan intensamente humana. Estamos ante un personaje de Joseph Conrad, un hombre inmerso en un destino que rechaza y acepta por igual, un hombre cuya ética le obliga a actuar contra sus apetencias: no hay venganza, no hay odio, sólo la necesidad de hacer "lo correcto", aunque nadie se lo exija, aunque nadie haya pedido su ayuda. En realidad, el sheriff interpretado por Cooper es una presencia molesta, porque todos ven en él la personificación de una integridad de la que carecen. El género western ha repetido hasta la saciedad la imagen del héroe solitario que se enfrenta a "los malos" para defender a "los débiles" (desde "Raíces profundas" a las poco logradas "Infierno de cobardes" o "El jinete pálido" de Clint Eastwood) pero ninguna de ellas posee la dimensión humana y moral que ofrece la interpretación de Gary Cooper.
Emilio Cappa Segis 
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