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Al rojo vivo
Viendo esta peli con un colega, al final hablando de ella y tal, él ha enmarcado las películas de miedo en tres tipos: las de sangre y tripas, que no dan miedo sino asco; las de tensión, aquellas en las que se está inmerso en la peli, con sus sustos, sus puntitos de inquietud; y las de miedo de verdad, las que sin mostrar nada mosquean, causan malestar, inquietan, en definitiva, acojonan, y, no sólo eso, sino que luego vuelven a la memoria, dejando un poso incómodo.
Yo enmarco a [REC] claramente en el grupo de las de tensión. La película de Balagueró y Plaza es un ejercicio muy bien urdido y estructurado, tanto por su planteamiento como por su desarrollo y el genial retrato de personajes. Y a partir de esa tela de araña que es el maldito edificio se nos dan raciones de sustos, tensiones, claustrofobia.
Una de las razones por las que [REC] funciona tan bien es su amparo en lo real, en lo verosímil (a pesar de que si yo fuese el cámara ni de coña iba a estar grabando, lo primero que hacía era tirársela a los zombis). Aparte de por estar filmado como un supuesto reportaje, quién no reconoce el edificio como el suyo propio, o como el de algún familiar o vecino, con sus habitantes, sus áticos o trasteros. Te lo crees.
El desarrollo de la película es como el de una montaña rusa: es rápida, vertiginosa, te sabes los giros y aún así se te ponen los huevos de corbata, y al terminar tienes un subidón de adrenalina, que, claro, se acaba pasando. Por eso, [REC] no está para mí metida en el cajón de pelis de miedo, porque no me va a quedar en la memoria; estoy pegado en la butaca, enganchado, y pasándolo mal, pero no por miedo, sino por tensión. Una buena película, ojalá todas fuesen tan efectivas a la hora de cumplir sus intenciones como lo es [REC].
GVD 
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