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Un alarde de criterio, coherencia y buen gusto
Probablemente es la película de animación más amarga que he visto. Una historia valiente y crítica a partes iguales con la pasividad occidental y la incultura oriental. Una reflexión lúcida sobre los problemas de Oriente Medio y su fanatismo religioso exacerbado, al que todo occidente ha contribuido, algo que muy a menudo olvidamos.
Marjane es el paradigma de mujer a la que le toca vivir en un país tan asolado como Irán. Y eso se nota en el tono general de la película. Se observa una animadversión latente por el género masculino, algo que en mi opinión le resta puntos al conjunto. Aún así, comprendo la visión de la directora, ya que soportar el machismo brutal al que se somete a la mujer ha de marcar el carácter de esta por fuerza.
El personaje de la abuela es brillante. Personas así son las que impulsan el cambio, las que mueven conciencias, pero por desgracia son muy escasas. Hacen falta muchos cojones, inteligencia y principios para luchar contra los elementos. Por eso esta película es tan amarga, porque nos hace ser conscientes de que cada día que pasa, injusticias así ocurren ante nuestras narices. Y agachamos las orejas, refugiándonos en nuestra comodidad cotidiana.
Con unas voces en versión original que da gusto escuchar y una animación acorde a la historia: negrura por doquier y desolación que van de la mano. Eso sí, no pierde sus trazos de humor en determinados momentos, y lo hace con elegancia, criticando las modas idiotas importadas del capitalismo.
El año de su nominación competía con un coloso como Ratatouille, pero pudo ir con la cabeza bien alta, ya que supera a la primera en madurez. Aunque todos sabemos cómo es esto de los Oscars...
Gracias por crear películas así. Evitar los fariseísmos cuando se ha vivido tanta crudeza en persona tiene un mérito inmenso. Otra película para enseñar en las escuelas.
tantra 
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