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Honesta e incisiva disección familiar
Estamos, quizás, ante la mejor propuesta que ha llegado a nuestras pantallas este año. Una película que rebosa honestidad y autenticidad por los cuatro costados. Un magnífico guión que parece sacado de las mismas entrañas del autor, al cual se le nota que pone toda la carne en el asador en este, su debut como director.
La película nos cuenta la crisis familiar que provoca la separación de los progenitores en una época (los 70) en la que aun no estaba tan normalizadas este tipo de situaciones. La mirada de Baumbach es muy irónica e implacable (especialmente con los personajes masculinos). Critica despiadadamente la insoportable pedantería de estos, utilizando un certero sarcasmo, a la vez que los personajes femeninos son retratados con algo más de sentido común, dentro del desastre general.
Porque la película nos habla de lo imperfecto del ser humano, de los errores que cometemos uno detrás de otro. Los personajes (magníficamente escritos y soberbiamente interpretados) podrían reflejar perfectamente a cualquiera de nosotros. Con todas las miserias que ello conlleva
A pesar de su mala uva general, el director también se permite momentos de innegable ternura, y en los que trata a sus personajes con algo más de benevolencia, consiguiendo un perfecto equilibrio en el retrato de esta familia.
Una pequeña película, en duración y presupuesto, pero grande en cuanto su calidad. La vida en estado puro. Y siempre con la comedia como referente. Y es que no hay nada más sano que reírse de los defectos de uno mismo.
kikujiro 
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