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Ella sabe quién es
Hay mucha luz en la calle, será el sol, será la percepción de un buen día. Al salir al exterior, tal vez por una música animada, o por el largo trayecto que quedaba por recorrer, comencé a localizar a distintas Avivas, la niña de largos rizos, la señora con el bastón en una mano y el bolso bien amarrado en la otra, La mujer de aspecto descuidado con cara de mil preocupaciones y ningún tiempo que perder, la adolescente que lucha con sus tacones de vértigo intentando aparentar que es ella quien domina la situación. Pero todas con algo en común, una luz brillante que surgía de sus ojos. Destellos de vida, ideas claras para abordar el mundo.
Y todas me recuerdan a Aviva, una misma esencia en un sinfín de personajes. Porque nos dice esta película que poco importa lo que cambie el aspecto de la persona, o cual intente ser la lucha contra uno mismo, siempre eres tú, siempre existirá una misma esencia. Por lo visto da igual como leas a la gente, todos palíndromos de cabo a rabo.
Pasando de la base están los detalles, todas las experiencias que vive Aviva, que parecen patadas incesantes en las espinillas como las que dan los pequeños para llamar la atención. Un mundo extraño al servicio de una niña con las ideas muy claras. Quiere ser madre y pase lo que pase, no se desvía de su objetivo. Se va endureciendo el camino tal y como avanza la película, dejando expresiones de sorpresa, se puede liar todo un poco más, asentar la complejidad de esta niña número mil que aparece en pantalla.
Avanzando hasta el final está el veredicto, que la película está bien, es una buena idea, pero a mi me gustó más el Solondz que hizo Bienvenidos a la casa de muñecas con Dawn, que tenía rabietas musicales entornando los ojos y poniendo cara de pocos amigos. La misma gracia que esa Aviva de ojos saltones, que comienza y termina esa película.
mnemea 
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