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En defensa
Fiebre del sábado noche, se convirtió en un icono de la juventud de finales de los 70s (la era dorada de la música disco, su ya legendario y quizá ahora imposible baile hicieron época); sin muchas pretensiones, ni ser espectacular, esta cinta logra ser una despiadada visión del sinsentido, la superficialidad y la alienación de una juventud sin muchas o ninguna aspiración; el retrato que podría parecer caricaturesco de Tony Manela, es en realidad, muy parecido a tantos retratos reales, de jóvenes que viven entre las grisáceas calles de tantas ciudades del mundo, que encuentran en la aceptación pública, el motor emocional que los mueve: los pasos de baile y las noches de juerga hacían sentir vivo al personaje interpretado por Travolta, sus amigos veían en aquello y el sexo su único universo (por cierto, la escena del puente es magnífica, así como el personaje interpretado por Karen Lynn, pareja que pareciera tener cierta influencia, de las que habitualmente presenta Scorsese ).
rey 
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