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Hace tanto reir como llorar.
Su creación del pequeño vagabundo Charlot, un símbolo universal de la individualidad indestructible, triunfante contra la adversidad y la persecución, le dio fama mundial como comediante y actor dramático. La llegada del sonoro a finales de la década de 1920 no perjudicó la efectividad de su pantomima, de la que dependía en gran parte su creación. Si algo he aprendido de las películas de Chaplin es la denuncia social que todas conllevan.
La película El Chico, de Charles Chaplin presenta, en el año 1921, un problema que es de actualidad absoluta hoy día. No tenemos más que leer los periódicos y ver la televisión para darnos cuenta de que no pasan muchos días sin enterarnos de que hay niños abandonados concedidos en adopción a quien no corresponde, decisiones judiciales muy cuestionables, en las que no se tiene en cuenta a los niños.
En esta película, a partir del primer rótulo en el que se expresa que el film es para provocar una sonrisa, o tal vez una lágrima, la narración utiliza todos los registros para entender el abandono, el sentido social de la maternidad, el acogimiento, la educación, la caridad, la actitud de las instituciones y el cariño de los padres adoptivos.
Se podría decir que la película tiene detalles autobiográficos, ya que la infancia de Chaplin se desarrolló entre abandonos, hospicios e instituciones.
Es una de las películas más tiernas que he visto. Una pequeña joya.
Ana 
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