|
¿Cuando volverás?
Hizo volar el cliché por los aires, expulsó los peores demonios del cine español de su territorio, se alejó de la racanería y ranciedad que hacían mella en un país encasillado, dió un golpe autoritario y seco arriesgando y saliéndose por la tangente y creó un universo tan suyo a través del cual nos acercamos a su lado más personal e intransferible, nos acomodamos y empezamos a gozar.
"Los crímenes de Oxford" no podía suponer nada bueno a la carrera de un tipo que siempre buscó lejos del convencionalismo, y aun así, acudimos al cine en busca de algo a lo que aferrarnos, un poco de esperanza quizá, un poco de diversión, de entretenimiento... males menores que nunca habría intentado hallar en un film de de la Iglesia.
Basta con decir que salí del cine abatido, cabizbajo, triste, por haber observado el desabrido espectáculo perpetrado por uno de los que antaño fuera gran esperanza del cine español, y por el que estuve esperando durante toda la cinta esa dentellada digna del mejor autor, ese humor tan negro y perspicaz, esos personajes repletos de carisma y cualidades, esa fuerza tan intensa tras cada uno de sus proyectos, para finalmente encontrarme con este pastiché de vagos personajes, desapacibles intrigas, frío montaje y desidiosos giros... tan desidiosos como esta crítica, tan desidiosos como el que suscribe, tan desidiosos como esta peli sobre la que ni fuerzas me quedan para extenderme más.
Y ahora dice que se va a visitar los estudios de Jackson con Elijah Wood.
¿Qué me has hecho Alex? ¿qué nos has hecho? ¿cuando volverás...?
Grandine 
|