No nos engañemos. A pesar de que el Sr. Field intenta distraer nuestra atención a través de 2 o 3 premisas a priori interesantes ( morbillo habitual fruto de una infidelidad conyugal, retorno a la ciudad de un exconvicto pedófilo, introducción en la trama de un violento y reaccionario expolicía con un oscuro pasado ), el implacable avance del metraje no impide traslucir el verdadero mensaje mezquino, demagógico y aleccionador que casi siempre suele llevar enquistado cualquier producto de la puritana industria cinematográfica norteamericana.
La historieta es tremendamente banal y los personajillos son dignos del peor chiste malo que acierto a recordar pero, lo peor de todo es que esta peli no es una comedia, sino que pretende ser una especie de thriller dramático. Y cuando eso ocurre el resultado suele ser espantoso.
Dos momentos absolutamente vergonzantes a revisar en el spoiler.
Los cinco puntitos van todos ellos para Kate Winslett. Diametralmente opuesta a la perfecta Jennifer Connelly, la Winslett encarna lo único tangible y natural que contiene esta peliculilla. Una mujer de ceja espesa, cadera ancha y que suda cuando folla. Una mujer de verdad.
spoiler:
1.- Brad se parte la crisma jugando con el skate minutos antes de fugarse con su amante. Inmovilizado en la camilla solicita a los enfermeros que avisen inmediatamente a su esposa. Lamentable.
2.- Ronnie, el pedófilo, se corta la minga para no volver a ser un chico malo. Larry, su azote particular, lo lleva al hospital en su propia furgoneta mientras masculla: “Ronnie, colega, aguanta!”. Penoso.