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Look Manero
Una de las películas míticas de los setenta, lo que no significa que sea buena. También una de las más taquilleras e influyentes del género musical, lo cual tiene gran mérito si consideramos que no es un musical, sino un drama protagonizado por dos aficionados al baile, uno de los cuales vive en un mundo sin apenas posibilidades, mientras que la otra proviene de un estatus mucho más elevado y es además diez años mayor. Soy de los que piensa que es precisamente todo lo ajeno a la música o la pista de baile lo mejor de la cinta.
Puede que sea una simple pose, pero la estética que muestra la película es la idea de la juventud neoyorquina con la que crecimos los que todavía jugábamos a las canicas por aquellos años, y supongo que más aún quienes cuando la estrenaron estaban en plena juventud, en aquella sombría España postfranquista. Es casi un documento histórico, y por tanto, interesante.
En contra de lo que me esperaba, vista muchos años después, la película sigue mostrando vigencia, aunque es irregular, demasiado larga, a ratos ñoña. Pero, es curioso, lo que peor ha envejecido han sido los números de baile. Cualquier pupilo de la Igartiburu hace cosas mucho más impactantes. Eso no pasa con las de Kelly o Astaire, pero es que aquellos eran verdaderos bailarines. Y auténticos musicales.
Shinboneniná 
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