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El síndrome Fraguel Rock
¡Ven a Fraguel Rock! Esta estrofa cerraba la serie los domingos, pasadas las siete de la tarde, y empezaba lo que desde entonces denomino el síndrome Fraguel Rock. Era domingo, de noche y ¡no tenía mis deberes hechos!
Los peluches de Henson, no obstante, daban aquí un resultado coral excelente: aparecían decenas de Fraguel actuando simultáneamente. Revisitada de adulto aburre un pelín, pero si mañana tienes obligaciones y no te sientes preparado: ¡¡¡Ven a Fraguel Rock!!!
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