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Porque una película no la hacen los nombres
Primera escena: lo mejor de la película, sin duda. Deslumbrante, con todos los matices de la palabra. De esas escenas que prometen, en éste caso, promete un western sólido y oscuro, de los que dejan huella.
Resto de la película: lo peor de la película, sin duda. De mal en peor. Con el momento de Redford pistola en mano, en la habitación con su novia (penosa forma de engañar al espectador), uno ya se mosquea un poco. Los aspectos técnicos parecen, en un primer tramo, ir arrastrando malamente el filme, pero después todos se hunden bajo el peso de un guion que debe de tener tres líneas y media. Sí, guión nulo, un CERO -con mayúsculas y sin decimales- en guión... momentos bochornosos y cientos de conversaciones de dos frases que intentan parecer inteligentes pero que en realidad sólo actúan como relleno. La trama se vuelve progresivamente repetitiva y aburrida. La historia carece de la más mínima fuerza.
Ni siquiera Robert Redford y Paul Newman, que a pesar de todo están bien, consiguen salvar la película. Y lo que es peor, protagonizan gags del tipo "me están grabando, voy a hacer la gracia para caerle bien al público". En total he contado UN gag decente. Lo cual es penoso, pues por falta de intentos no será...
Obsérvese con atención la perfección del peinado de Redford.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: SIETE bandidos quieren robar a TRES hombres. Les tienden una emboscada. Los tres hombres van a caballo y de repente... PUM. Hay SIETE bandidos y sólo disparan UNA vez. Muy listos ellos. ¿Y a quién disparan? Pues claro, a Newman y a Redford no, a ésos les dan tiempo para esconderse. Aunque sean SIETE, joder.
AGF 
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