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PÉSIMA OSCURIDAD EFECTISTA
Jaume Balagueró fracasa estrepitosamente en su segunda incursión en el género de terror.
Uno abandona la sala tras contemplar Darkness con una expresión de indiferencia y con la sensación de haber visto repetidas veces la misma historia. Hace apenas tres años, Jaume Balagueró debutaba con Los sin nombre (1999). Perduraba un recuerdo agradable y prometía un seguimiento merecido. En aquella ocasión, disponía de un punto de partida bastante sólido: la desaparición de una hija. Contaba con algo a que agarrarse, y a partir de ahí desarrollaba con pulso firme y curioso estilo un guión tramposo, pero atractivo hasta la última escena.
Nula originalidad
En un género maltratado por los efectos especiales durante las últimas décadas, se echa de menos un tratamiento más serio y no recurrir a los mismos argumentos. Estereotipos del tipo casa encantada que hace la vida imposible a sus inquilinos han llegado a un punto que no dan más de sí. Ahí están las fantásticas La leyenda de la mansión del infierno (John Hough, 1973) o Poltergeist (Tobe Hooper, 1982) para ridiculizar a las propuestas con las que siguen bombardeándonos. Si en Los sin nombre el director tenía una buena base en la que apoyarse (una novela de Ramsey Campbell), en esta ocasión pretende sostener su obra con un reparto internacional (desaprovechados Lena Olin y Anna Paquin) y el abuso de sus virtudes.
Golpes de efecto
Jaume Balagueró se ha olvidado por completo de la trama, ha parido su planteamiento desde la nada, y ha querido enriquecer a sus personajes situándolos en escenas donde poder acompañarlos con su estilo visual. Y la apuesta le ha salido fatal, ya que el efectismo no asegura el éxito, salvo que nuestras inquietudes cinematográficas se encuentren bajo mínimos o asistamos a una maratón de serie B. Esta vez la estilización no nos sugiere nada, no ha hecho aparecer nuestros propios miedos. Gracias a la austeridad de su estilo consigue manipular e implicar al espectador, mas sólo en aquellos momentos en los que su puesta en escena cobra protagonismo (en el coche, el primer ataque en la casa, en el túnel). Todo esto no salva un ejercicio de topicazos y un guión hueco.
La Maga 
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