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¡Vaya pepino!
Aún anodado, desconcertado más bien por el batiburrillo visual de Elizabeth, y con miedo a no encontrar las letras en las teclas del ordenador (perdón, perdón real, validadores, me chispan los ojitos, soy miope, tanto oropel me ha quebrado los cristales de las gafas -metálicas, preciso-) os advierto, filmafiniteros: ESTA PELI ES UN ROLLO QUE TE CAGAS. Yo ya no puedo más con tantas Isabeles, Anas Bolenas, y Marías Estuardos, tengo el cerebro like a fig, he terminado saturado. Esta peli es aburridísima, una loa al manierismo visual y al trabajo de producción (eso sí, increíble, los trajecitos, los brocados, los anillos, las pelucas, chachi, de verdad: por mucho que te fijes no ves las etiquetas de las cortinas ni los dobladillos de los pantalones, pero ¿y qué?: eso no es suficiente para hacer de esta una buena, qué buena, pasable, película). Lo más divertido es ver dar saltitos a Jordi Mollá, de lo más conseguido. Un rollo, en serio. Sólo apta paa masoquistas y fanáticos de Cate Blanchett, que aunque lo hace bastante bien, no puede, por sí sola, levantar la película (el guión es lamentable). Menudo pepinazo me he tragado esta tarde. Habrá que volver a clásicos como Dos tontos muy tontos.
Emilio Cappa Segis 
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