Segundo episodio de la segunda saga que me decepcionó en casi todos los aspectos; muy inferior al primero. Un guión hábil pero mal llevado, con una mala ambientación y una mala atmósfera que es capaz de ensombrecer la calidad de las actuaciones a nivel general con unos Jedi que han perdido toda su grandeza sin ser capaces de tomar una sola decisión correcta. Los flojos efectos especiales, la descafeinada e insustancial historia de amor y las inconsistencias hacen el resto.
Le pongo el 5 porque no se merece menos una película que cuente con el auténtico maestro Christopher Lee. Al spoiler.
spoiler:
- Resulta que los soldados imperiales de la saga original no son exactamente seres humanos sino clones obtenidos a partir de un cazador de recompensas. Debe ser el peor aliciente de todo Star Wars. ¿Qué sentido tiene ahora lo de que no eres un poco bajito para ser soldado?
- Anakin y Obi-Wan entran en bares donde hay televisiones, drogas, mujeres licenciosas, hamburguesas… !Lo nunca visto en Star Wars! Ha llovido mucho desde aquel bar de Tattoine con Chuwaka y Solo.
- Dooku parece perplejo en la batalla final al no saber de donde han reunido los Jedi un ejército tan numeroso (el de los clones) cuando él mismo era quien bajo las órdenes de Sidious había encargado su creación.
- ¿Como no son capaces los Jedi de darse cuenta de que Palpatine es un Sith ni siquiera teniéndolo delante? Pues si que han dejado de detectar cosas.
- Y lo peor de todo es Anakin, que ha dado un impresionante salto de edad. Si en "La amenaza fantasma" era un niño con unos 8 años menos que Padmé ahora Hayden Christensen parece tener incluso más, claro, para que el romance tenga aceptación.
- Es irrespetuoso, egocéntrico, impaciente, soliviantado, desobediente, arrogante...un Jedi no es así. Parece que el germen Darth Vader que Lucas pretende aplicarle quiera fundamentarse en esos defectos pero la triste realidad es que esa actitud en nada tiene que ver con la del Darth Vader que todos conocemos. Encima él agradece su progreso a la guía de Palpatine cuando en realidad no han debido de verse más de una o dos veces en toda su vida. Como colofón la infructuosa relación entre Anakin y Obi-Wan contrasta diametralmente con la de éste con Qui-Gon.