Cuando una película está bien en todos sus componentes individuales, el resultado es maravilloso con esa guinda imprescindible de Akira Kurosawa.
Una historia que, aunque tratándose de samurais y guerreros, muy entrañable, reflejando exactamente esa figura del samurai que ayuda, equilibrado por los cuatro costados tanto física como psicológicamente y con una estrategia clara y asombrosa en ese toque especial del director.
spoiler:
Al final gana el poblado, los campesinos, como decía el anciano (que incluso aparecía de forma un tanto cómica, dada por los samurais, por la incredulidad frente a que sea un hombre por su edad el "jefe-resolución de problemas").
Uno al final de la película llega a comprender la mentalidad de los samurais y de la gran pérdida que supone la muerte de un gran corazón como el de los siete samurais.