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Una historia de vida pra una vida de historia
No son precisos demasiados comentarios sobre esta película. Yo me limitaría a formular un imperativo: Debe ser vista, muy espcialmete debe ser escuchada, y si realmente se ve y se escucha, podrá sentirse más allá aún de las dos horas y tanto de duración de la cinta.
La historia es sobrecogedora; al mismo tiempo un guiño al humanismo y un canto a lo bucólico. Una lección a tiempo que el telespectador entregado temerá impartida a destiempo. Un Sean Penn apasionadamente implicado que relata la vivencia de Cristopher McCandless sin aires de grandeza, casi podría decirse que lo hace desde el cariño. Es una película para deleitar los sentidos, en la que los hechos van siendo contados en perfecta armonía, por unos paisajes llenos de fuerza que resultan liberadores y una música que no podía resultar más idónea ( mi reverencia al Maestro Eddie Vedder). Tampoco sería legítimo dejar de hablar del joven Emilie Hirsch, que dibuja en su actuación la imagen de un McCandless que lejos de erigirse en héroe, se nos muestra como un joven enternecedor e idealista, un hombre valiente y corajoso, humilde y agradecido, dulce hasta el final de la película. También es digna de mención la paternal y conmovedora actuación de un Hal Halbrook emotivo y lleno de vida. Por último, por mi parte sólo queda el destacar que estamos ante una película útil, que no agota su funcionalidad en mantenernos entretenidos en las butacas de los cines, sino que prolonga su efecto en la conciencia de los telespectadores sin necesidad de implicar un posicionamiento ideológico por nuestra parte. Simplemente permite hacer el silencio alrededor para que, sorprendentemente, nos paremos, al menos, y pensemos. Disfrútenla.
rakel
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