A golpe de soul, blues y jazz vamos descubriendo los sentimientos de los personajes que rodean la obra de Wong Kar-Wai. El nexo de unión es Norah Jones, cuyo debut como actriz es tan sorprendente como la calidad de sus canciones.
Lo que me gusta más de esta película es como la protagonista necesita encontrarse a sí misma antes de poder saborear de nuevo el amor. A la par, Jude Law descubre el amor hacia Norah Jones mientras comparten desventuras por la noche y saborean estas tartas tan peculiares que cocinan los americanos. Es una historia de amores, desamores y de espera del tiempo, tan características en las películas de Wong-Kar Wai. Porque el amor verdadero perdura con el tiempo, incluso se va fortaleciendo.
Las otras historias son un complemento ideal a la historia principal y nos descubre que en la barra de los bares te puedes encontrar gente perdida en busca de alguien con quien compartir su historia o gente que oculta sus verdaderos sentimientos para que la gente no vea verdaderamente como es.
Otra vez más, la escenografía, los diálogos repletos de reflexiones sobre la vida y el amor y la banda sonora son partes fundamentales de la película del director asiático. Todo ello coordinado de una forma magnífica que hace de ésta una obra sencilla y hermosa.
spoiler:
Quien pudiera pensar que unas llaves pudieran esconder tantas historias tras de sí.