No sé si os pasa también a vosotros. A mí "Los chicos del coro" me pareció convencional, cobardona, insustancialmente tiernecita y deudora de una inmadurez cinéfila alarmante. Pero entonces recuerdo la cara que se le ponía a mi padre cuando llegaba la escena final, no puedo evitarlo...
...que me guste, pero sólo un poquito.
spoiler:
Debo especificar a riesgo de rebajar el volumen emotivo de esta crítica, que mi padre está vivo y goza de una salud envidiable.