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El sueño frustrado de Beyoncé Knowles
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Observe detalladamente la siguiente afirmación:
"Biografía + Cuidada ambientación = Óscar"
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Sí, últimamente parece haberse puesto muy de moda el realizar una biografía de cada figura importante en el mundo de la política y la fama de la historia de los Estados Unidos, con el único objetivo de ganar pasta gansa a toneladas y, al menos, ver el título de tu película repetido como mínimo unas cuatro veces en la quiniela de los Óscar. La lista de biopics que siguen esta regla es considerable: "Ray", "Mi nombre es Harvey Milk", "El aviador", "Truman Capote"... Visto así, parece que si eres un director que no hayas realizado una biografía de cualquier músico y/o político y/o director y/o empresario de peso importante no cuentas con el talento suficiente como para ganar un Óscar. Lo que le ocurrió en su momento a Bill Condon con "Dreamgirls" es un exceso de confianza en la fórmula expuesta un poco más arriba, y afortunadamente la Academia supo reconocer que "Dreamgirls" es una película interesante y correcta pero carente por completo de tanto talento como para recibir una cantidad importante de Óscars (tengamos en cuenta que de sus 8 nominaciones tres corresponden a la Mejor Canción y el resto a logradas manufacturas técnicas).
"Dreamgirls" narra la vida de las tres integrantes del grupo músical The Dreams, su relevancia dentro y fuera de los escenarios, sus relaciones personales y sus complejos entresijos amorosos. Como combinación de cine biográfico propiamente dicho, espectáculo y culebrón de Antena 3 de los sábados en sobremesa cumple perfectamente, aunque el guión debería haber prestado más atención a la vida fuera de los escenarios en lugar de tantísima canción.
El espectáculo visual es una gozada para la vista y el oído. La siempre acertada combinación de colores vivos, dirección artísitca excelente, cuidadísmo vestuario y, en este caso, una banda sonora importante consigue su cometido, el de proteger a un producto cinematográfico que apesta a comercial y a publicidad para sus actores. James Foxx y Jennifer Hudson están imponentes, Eddie Murphy pasable sin más, y Beyoncé deja claro que como actriz no vale un duro, y como cantante deja bastante que desear (tiene una voz estupenda, pero su carrera musical también apesta a pop comercial). El marco creado en torno a la nueva chica de moda en Hollywood es más que descarado, y uno nunca sabe muy bien si las referencias cinematográficas creadas en torno al personaje de Deena Jones (interpretado por Beyoncé) hacen precisamente referencia a la propia actriz y cantante, en otro tirón de publicidad que tan bien le viene. Quizás se me note mucho que no la soporto, y todo porque pienso que una chica que podría ser una diva del soul se pierde tantísimo con pop barato e inaguantable. Una pena.
(Sigue en spoiler. No revelo datos de la trama)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: La banda sonora es fabulosa (todo un ejemplo de soul y dance), y las coreografías están más que notablemente montadas y rodadas. La cinta gana muchísimo cuando muestra números musicales (algunos simplemente de relleno y otros importantes desde el punto de vista de cine musical, donde los actores "dialogan" cantando y bailando). Tenemos canciones espléndidas ("When I first saw you", "And I am telling you I'm not going", "Listen") que harán que se ponga el vello de punta en más de una ocasión... Pero le falta el alma. "Dreamgirls" es un retrato del soul que no tiene, muy poco profunda y sincera con sus personajes (parece que el director "pasaba por allí y decidió grabar"). Como metáfora, el sueño frustrado de Beyoncé: querer ser cantante de soul y R&B y ser cantante de pop.
Nota= 6.5
Sergio 
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