|
Comienza la cuenta atras: 5
Deleznable cinta de acción y romanticismo, con poquísima acción, y cuya variante romántica suelta caspa y babas como un tsunami de mal gusto y falta de decencia, que harán temblar los pilares cinéfilos de cualquier espectador que pretenda encontrar algún valor a semejante truño, hasta conseguir acercarlo al límite del vómito.
Comienza bien, y parece que va a ser un espectáculo interesante: pero, poco a poco, tanto photoshop, tanto decorado de cartón piedra, y tanto olor a culebrón venezolano, acaban por consumir la paciencia de quien haya picado esperando acción, hasta llegar a un final que parece la demo de un videojuego, y que uno no acaba de conseguir disfrutar a fuerza de intentar comprender qué carajo le querían explicar con tanto flash-back, y tanto galímatias argumental.
Soporífera de cojones, es ideal para ver con detenimiento después de una cena de tres platos, y habiendo consumido un par de botellas de rioja peleón. Sólo así puede ser que te eches unas risas antes de dormirte, y con la seguridad de que por muy pesada que sea tu digestión, jamás tendrás un sueño tan nefasto como el que representa ver hasta el final semejante calandraca. A destacar, por lo penoso, los giros del prota en el aire con la espada entre los pies.
Kingo 
|