Magnífica película que retrata los últimos meses de vida del pintor Amadeo Modigliani (interpretado magistralmente por Gérard Philipe), que fue despreciado e ignorado por sus contemporáneos, viviendo en la miseria acompañado y apoyado tan sólo por su mujer Jeanne, unos pocos amigos y su fiel compañero el whisky, pero que tras su muerte se convertirá en uno de los pintores más cotizados de la historia.
Montparnasse 19 (título original de la película) no retrata sólo la vida de un pintor, sino ante todo el final de una época, la del Paris de la bohemia, aquella época en la que el arte tenía aún algo que decir, estaba vivo, era vida en sí mismo. Las escenas de Modigliani pintando enfebrecido, consumido por el alcohol y en la más absoluta miseria nos hablan de tiempos que ya nos son totalmente irreconocibles, ajenos, en los que el arte contenía en sí la utopía, la esperanza. El arte entonces todavía era vida, trágica a menudo, pero vida, y no una triste pantomima cuando no una gran estafa como sucede ahora.
spoiler:
Pero tras aquella esperanza sólo queda la muerte. La muerte del arte, ejemplificada por la muerte de Modigliani, que es aprovechada por el comerciante de arte Marcel para comprarle todos sus cuadros a su mujer Jeanne antes de que se entere de que ha muerto, sabiendo que se revalorizarán tras haber muerto su autor y multiplicará por mucho su inversión. El final de la película, trágico y grandioso al mismo tiempo, es el triunfo de la mercancía sobre la vida, sobre el arte, sobre la utopía. Es la muerte de la pintura. A partir de entonces todo cambiará. Jacques Becker lo supo captar de forma maravillosa.