Si en otras ocasiones Allen lanza una mirada sobre el mundo del espectáculo entre irónica y tierna, la cosa da un giro de 180 grados con Celebrity. El director norteamericano plantea en esta cinta una visión nada complaciente con el entorno socio-cultural de hoy. Tal vez por ello concentra todas sus fuerzas en la dirección y deja que sea Kenneth Branagh quien investigue por él unos senderos donde la gloria tiene un precio, un precio que va a analizar Allen durante casi dos horas de proyección.
Branagh se interna en los mundos de la moda, el cine, la literatura y la televisión. Y a tenor de lo que vemos, resulta complicado establecer en qué lugar el panorama es más desolador. Niñatos y niñatas, hipocresía, favor con favor... Este mundo no es el que yo conocía, razón por la cual Allen retrata sin piedad la realidad actual tal como la percibe. Con la apariencia típica de la comedia de Allen, el espectador asiste a un ataque realmente despiadado y atroz a los caminos que hay que surcar de unos años a esta parte para conocer la fama y el éxito rápido y fácil.
Celebrity es una película más sombría de lo que parece. Estrellas como Leonardo di Caprio, Charlize Theron, Joe Mantegna o Melanie Griffith forman un reparto idóneo para que el “mensaje” llegue con facilidad. Lejos de sentar cátedra o impartir moralina, el mensaje en cuestión es una simple llamada de atención ante situaciones que Allen ya esbozara con Delitos y faltas y que diez años después no han hecho otra cosa que ir en aumento.
spoiler:
La película empieza y acaba con la misma imagen. Un avión dibuja sobre el cielo de Manhattan la palabra “help”. Allen nos ha avisado al comienzo y nos lo vuelve a recordar al final; lanza una llamada de socorro ante lo que todavía queda por avecinarse. El Nueva York que tanto ama no puede sucumbir a los encantos de unos pocos, bastardos intereses.