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The box (La Caixa)
Como los catalanes son unos agarraos, saben bien lo que jode que te quiten dinero por hacer una transferencia o sacar pasta de un cajero. Así empezó La Caixa.
Muchos años después, tienen que venir los americanos a contarnos la realidad sobre este banco: una caja de sorpresas, malas todas ellas, por culpa del cual se me acaban los días de bienestar. Adiós al 5 jotas, a los burdeles de jóvencitas blancas, a las blancas aureolas de mi nariz y a los Ferrero Rocher. Sí señores, todo esa felicidad la ha pillao el pez gordo para sí, abriendo la cajita.
Esta entidad sin ánimo de lucro (que debe significar otra cosa) comenzó como banco para tacaños y ahora es la picha en vinagreta de Europa. Que sí, que Cameron Díaz y lo que quieras, pero la metáfora es tan evidente y clara, que resulta hasta grosera.
Abre la cajita, que viene otro, y la pela es la pela; bien lo sabe Ricardo Casa (Richard Kelly)
panza 
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